«  Rocas  »
Reciclando Sentimientos
De letras y números
Silencio
Entre manos y vendas
La piedra
Aquí
Gracias a ti
Las siete maderas
Mía
La rosa
    Y la piedra desapareció de su camino,
pensó que era un milagro,
sin darse cuenta que él
se había convertido
en esa piedra del camino...

De letras y números
Y el duendecito otra vez volvió,
pensé que lo había perdido.
Viene uno y se va el otro,
pero cuando está nublado
se van los dos.

Con el flaco nos miramos,
como siempre cuando llueve
terminamos hablando solos,
de nada y de todo,
de la suerte y el destino.

Siempre con las palabras justas,
y con las manos tendidas hacia mí,
lo miro y me maravillo
que una persona haya hecho
todo lo que él.

Ahora me empuja,
tengo que hacer lo que debo,
espanta a un duendecito
y viene el otro a mi encuentro.

Odio a este duende,
pero el flaco y yo sabemos
que es necesario...
y bueno... a hacer lo que debo.

Silencio
Qué hago aquí, me pregunto,
y ni yo respondo.
Qué hago aquí
vuelvo a preguntar.

Silencio.

Qué hago ahora, me pregunto,
silencio.
Blanco grito de la nada.
Silencio.

Aullido de socorro del alma.
Silencio.
Sueño del pasado,
anhelo del futuro.

Silencio.

Pasiones decepcionadas,
amores desencontrados,
vidas sin camino,
almas sin destino.

Silencio.
Silencio.

Porqué el silencio, me pregunto,
aleja y acerca las almas?

Entre manos y vendas
¿Cómo conseguir hablarte
si no me quieres oír?
¿Cómo conseguir tocarte
si no me quieres ver?

Solo si quieres oírme
podré darte mi alma.

Espero poder hacerlo
cuando llegue el momento,
cuando saques las manos de tus oídos
y desates la venda de tus ojos.

Quizá mis palabras
ablanden tu corazón.
Ojalá que así sea.

La piedra
Siempre igual,
nunca cambio,
tropiezo contra la misma piedra
una y otra vez.

Pienso y pienso
y vuelvo a pensar,
pero mientras pienso camino
y vuelvo a tropezar.

Pensamos con el flaco
qué pasará conmigo,
él dice que soy yo,
yo pienso que es mi destino.

"Ser piedra es muy importante,
siempre verás gente nueva"
dice la sombra de mi alma,
pero yo sé que no puede ser.

"Las piedras del río
se mantienen secas por dentro"
dice el flaco mientras saca
una piedra de mi camino.

Aquí
Otra vez aquí
las luces de los autos
flashean mi rostro.

Otra vez aquí
el ruido sordo del asfalto
en mis oídos.

Otra vez aquí,
otra vez más.

Otra vez el tiempo se detuvo,
otra vez mil rostros me miran.

Otra vez solo,
otra vez aquí.

Gracias a ti
Volví a ser quien era,
estoy feliz de eso,
volver a escribir...
volver a volar,
volver a vivir.

Pero no fue mi logro,
lo hiciste tú...

Me enseñaste a vivir,
a sentir, a reír,
a amar...

Solo tú,
solo tú y tu sonrisa,
solo tú y tus caricias,
solo tu y tus labios.

Las siete maderas
De nuevo estoy sobre el agua
y mi reflejo es nítido sobre ella
la sombra de mi barco es marcada
y muestra mi verdadera alma.

Navego en un mar de penumbras
y sueños de desconsuelo.
Navego en un mar de penumbras
y sueños de muerte.

Demonios del pasado me asechan,
la sombra de mi barco es difusa,
la realidad de mi mundo no es real,
pero tampoco es un sueño.

Navego en un mar de silencios
y sueños de batallas.
Navego en un mar de silencios
y sueños de victoria.

Las sirenas han dicho mi nombre,
la sombra de mi barco desaparece.
Estoy nuevamente en la cueva
y mi sangre de nuevo se congela.

Navego en un mar de penumbras
y sueños de desconsuelo.
Navego en un mar de penumbras
y sueños que no lo son.

He perdido la noción
de lo que será y lo que fue,
la batalla ya fue combatida,
pero ¿quién la ganó?

Rememoro tiempos de mi infancia
y mi maestro navegando en mi mente:
"Las batallas no se ganan,
solo son juegos de muerte".

Las sombras de mi pasado se agrandan,
me devoran en medio
de un baño de sangre
y me inundan con ese agua tan mía.

La batalla no ha sido,
pero sé que perderé.
Las sirenas gritan: "sangre"
y siento helada mi alma.

Las sombras me arrastran al fondo,
¡las maderas de mi barco no resistirán!
Los demonios me llaman y los siento dentro de mí,
¡las maderas de mi barco no resistirán!

Ahora todo es calma,
la guerra ya pasó,
solo luz hay al final de la cueva,
solo la luz que emerge de tu alma y la mía.

Navego en un mar de silencios
y sueños de pasión.
Navego en un mar de luz
y pesadillas sin desamor.

Mía
Despierto y te veo
suave, clara,
desnuda sobre mi cama,
amaneciendo mi mañana,
anocheciendo mi pasado.

Dulce, terso,
tu cuerpo lleno de gotas de rocío,
tus manos en las mías,
tus pies galopando en las sábanas,
tu boca floreciendo entre mil flores.

Tu cintura, un camino al infinito,
las curvas de tu cuerpo,
praderas vírgenes de caballos y unicornios,
tus senos, frutas maduras y frescas
que solo mi boca degusta.

Tu pelo, olas de un mar embravecido,
tus ojos, tus párpados, tus cejas,
tu nariz, tu todo, mi todo,
mi universo, mi cielo,
mi Dios, mi algo, mi nada.

La rosa
Pensé que eras mía,
¡pero siempre me equivoco!,
pensé que te merecía,
¡siempre equivocado!.
Solamente quedo yo
con esta rosa en mis manos,
rosa con espinas y sin pétalos,
rosa que no es rosa.

Ni siquiera tu amistad merecía
ya que te he perdido,
las letras que se escriben
no se borran,
los sentimientos que se dicen
a veces hieren.
¿Yo?, ¿merecerte?,
¡que equivocado!

¿Debería haber fingido
para haberte hecho feliz?
Yo feliz por vos estaba,
pero la felicidad es efímera
y se escurre como agua
de mis manos.
Las letras que se escriben
quedan a fuego en el papel.

Espero no haberte perdido,
pero eso es imposible,
ni siquiera tu amistad merecía,
¿por qué volverías a mí?
El tiempo me ha mostrado
que no vivo mi vida
ni la de nadie.
Volveré a ser piedra
contra la que tropiecen otra vez.