Muchas personas me preguntaron: "¿qué vas a poner en Kijote vs. Andrés?" y yo los evadí con respuestas vanas o acertijos rebuscados, no por intentar crear suspenso o tal vez mostrarme como un "bovarista ascendente" (según Dolina) sino dado que esta era una sección que debía pensar fríamente partiendo de analizarme muy profundamente. No es fácil hacer un autoanálisis en este mundo donde los analistas y los problemas sobran pero se dejan de lado los sentimientos para hablar solamente de sensaciones, esas mismas sensaciones que luego de segundos se esfuman para dejar dentro nuestro un vacío existencial, si es que todavía no lo poseíamos.
¿Cómo hacer para mostrarme a ustedes sin descuidarme? ¿Cómo tirar abajo una barrera entre el lector de esto y mi alma sin temer un dolor posterior? Hubo un tiempo que una aparición me hizo entender que las personas no solamente se guían por las apariencias, que la realidad va más allá de lo real y tangible, pero que la gente no es vidente, que si uno no se muestra como es corre el riesgo de no ser visto, o quizás de no ser visto enteramente.
Quizás por eso quise escribir esta sección, para mostrarme, para analizarme, para analizar mi situación... O tal vez, el estar escribiendo esto no sea por mí, sino por vos. Quizás el análisis sea para vos, para que hagás una autocrítica, un autoanálisis...

¿QUIÉN ES KIJOTE?
Kijote en sí mismo no es nada, ni nadie. Nació de la nada, nunca creí que podría obtener algo de él. Lo creí inanimado, hasta que noté que tenía vida. Nunca se mostró tímido, arrasó con todo lo que encontró, tiró abajo muchas cosas de mi vida. Al principio pensé que era malo, demasiada devastación para mi, después noté que no lo hacía por maldad, sino por entusiasmo de cambio. Creo que renovó mi vida. Eso es algo que le agradezco. Pero no todos sus aspectos son adorables, es muy impulsivo, toma desiciones por sí mismo sobre mi vida sin preguntarme. Algunas desiciones son acertadas, pero solo algunas. Es el ser más pasional que conozco, no solamente hablando de amores, sino de la vida en sí. Cree que la realidad es la verdad y odia imaginar mundos y situaciones irreales.

¿QUIÉN ES ANDRÉS?
Andrés antes era en sí mismo alguien. Una persona común. Quizás extremadamente sensible, pasivo y rutinario. Tal vez nunca cambió, puede que actualmente sea así. Siempre me mantuvo bajo control, evitando que me pasara algo, evitando el roce innecesario con las personas. Ha sufrido mucho las pérdidas, puede ser que su consuelo sea verme todavía en pie, no lo sé, pero sigue alentándome como puede. Es muy amistoso, muy amigable. Pero muy tímido. Piensa demasiado y evita los errores, pero a veces por evitar los errores, comete el error de no arriesgarse. Vive de los sueños. Engendra realidades incongruentes. Imagina futuros imposibles y sueña con el triunfo del amor por sobre todas las cosas. Siento a veces que es demasiado romántico, la vida le ha jugado miles de malas pasadas.

AHORA... ¿QUIÉN SOY YO?
Yo solamente puedo describirme físicamente, no soy más que eso. Un ser hecho de carne y huesos. Si me preguntan por el alma y la mente... ahí hay pasiones encontradas. Esos son los territorios que se disputan Andrés y Kijote. O tal vez, antes se disputaban esos terrenos, al principio, cuando Andrés no quería dar el brazo a torcer, cuando todavía era fuerte.
Peleaban por esos terrenos hasta que un día una persona le clavó un puñal a Andrés, no fue Kijote, era alguien más, pero sí fue Kijote a ayudarlo. Hizo lo que pudo por él. Quedó mal herido, pero en deuda. Desde ese momento Andrés se fusionó con Kijote y los dos fueron uno. Esa es la unión que me da vida.
Muchas personas se preguntarán, cómo congenian esos dos seres tan dispares, cómo hacen para controlarse y no agredirse teniendo puntos de vista tan alejados el uno del otro, solamente hay una respuesta a eso: tienen un fin común. Se propusieron ayudarse mutuamente para ayudarme, a veces me presentan opiniones contrapuestas y otras veces (muchísimas menos) coinciden en qué es lo mejor para mí. Solo buscan la felicidad, no solo la felicidad propia de cada uno, sino la felicidad de los tres en conjunto. Saben que no pueden ser felices aislados. Porque la felicidad es una sola para los tres. Porque los tres son uno. Uno para todos... y todos para uno.